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EXPERTAS EN BEBÉS Y MAMÁS

 

Desde Paz y Mar, os ofrecemos un servicio por parte de expertos con un toque personal y delicado. Nuestra oferta está dirigida tanto a madres primerizas como a madres experimentadas.

Os podemos ofrecer ayuda en:

  • Atención diaria y seguimiento del progreso del bebé.
  • Ayuda en la lactancia
  • Ayuda en la higiene
  • Apoyo anímico, aportando consejos y ayudando a establecer prioridades en los momentos en los que las circunstancias desborden a la madre.
  • Gabinete ESTÉTICO para tu bebé… Perforación de orejas y métodos correctores de orejas de soplillo.

BAÑO Y CUIDADO DEL CORDÓN UMBILICAL

La higiene y las curas del cordón umbilical pueden parecer más difíciles de lo que en realidad son, cuando carecemos de experiencia. Lo importante es dedicarle tiempo, sin prisas, y disfrutar del contacto del bebé.

Momentos de mimo y juegos

El bebé ya está en casa y la emoción nos desborda. Nos inundan sentimientos de felicidad y plenitud, pero también de preocupación, sobre todo si es el primer hijo, y lo vemos tan pequeño y tan frágil, pero debemos confiar. El bebé responde a nuestros cuidados desde el primer momento y por ello la comunicación con él es fundamental. Tu bebé siente, ve, conoce, comprende y puede sentirse satisfecho y querido. Hablarle le ayuda mucho. Los padres debemos aprovechar cualquier ocasión para contactar con él, al alimentarlo, cambiarlo, bañarlo, para transmitirle cariño y la ternura que sentimos, para jugar con él y acariciarle, olvidándonos de las prisas. Y eso, es también válido para la higiene diaria del bebé, una oportunidad para convertir en un momento de mimo y juego, de complicidad y cariño.

Cuidados diarios del cordón umbilical

El cuidado del cordón umbilical preocupa a muchos padres, no por la complicación, que no la tiene, sino por la aprensión o temor que provoca . El cordón es el nexo que mantuvo el bebé unido a su madre durante los meses de gestación, hasta que fue seccionado al nacer y, una vez en casa, aún tardará unos días en desprenderse de todo. Pero no es algo que deba preocuparnos. El objetivo es mantenerlo seco y limpio.

El mayor riesgo son los gérmenes que pueden contaminarlo y que acaban originando una infección. Para evitarlo, hacemos las curas diarias. Lo ideal son tres veces al día con alcohol de 70 grados, (de menor graduación que el de un botiquín) y gasas estériles de algodón. Otro antiséptico que podemos usar es la clorhexidina , aunque es más bien de uso hospitalario. Hay otros inadecuados que debemos evitar, como los sulfamidas o los productos yodados. El yodo se absorbe por la piel y puede afectar a la glándula tiroides del bebé. El conocido mercurocromo (mercromina) , que contiene mercurio, puede producir una sensibilización de la piel del bebé y causarle una erupción, por lo que tampoco debemos utilizarlo.

Señales de infección

Si el ombligo sangra, supura o desprende mal olor, debemos consultar al pediatra, ya que pueden ser signos de infección. Y si nuestro bebé tiene fiebre y se muestra decaído, la consulta al médico es urgente. Es algo que ocurre con poca frecuencia si mantenemos la higiene correcta. Por eso, si al cambiar el pañal comprobamos que la zona del cordón umbilical está muy sucia, hay que lavar al niño enseguida, luego secarlo y practicarle la cura.

 

HIGIENE NASAL

El lavado o la irrigación nasal liberan al bebé y al niño de mucosidad, facilitan una mejor respiración y evitan infecciones molestas que pueden enfermarlos. Pero conviene que los padres lo hagamos con seguridad, para no alarmar a nuestros hijos, y siguiendo unas sencillas pautas de higiene.

Respirar mejor y evitar problemas

El lavado nasal es muy recomendable cuando el bebé o el niño tienen la nariz taponada por la mucosidad porque, además de ayudarlo a respirar mejor, evitaremos con esta limpieza la acumulación de mocos y las molestas otitis o sinusitis, bastante comunes cuando son pequeños.

El lavado nasal conviene realizarlo preferiblemente antes de las comidas y por la noche, antes de acostarlos, ya que de este modo luego pueden comer y pasar la noche mejor.

Otra medida que ayuda a descongestionar a los bebés y niños consiste en humidificar el ambiente de la estancia de la casa donde vayan a permanecer largo rato, sobre todo en invierno, cuando las calefacciones lo resecan mucho. Hay utensilios que permiten colgar del radiador agua que se evapore, aunque podemos conseguir el mismo efecto poniendo un cazo de agua encima del radiador. Eso sí, no tiene que ser caliente. Y además existen en el mercado diferentes modelos de humidificadores de aire frío que convienen, sobre todo, cuando los problemas de congestión son repetitivos.

Preparar el lavado

Antes de proceder al lavado nasal conviene lavarse bien las manos para evitar contagios, y preparar el material que utilizaremos: suero fisiológico, jeringa y un aspirador nasal, sobre todo si la mucosidad es muy densa.

La posición del bebé o del niño es también importante. Si es mayor, podemos ayudarle a que incline la cabeza hacia delante. Si es un bebé todavía, podemos acostarlo . Ponerlo de lado.

Fluidificar la mucosidad con seguridad

Hay diversas técnicas que pueden ayudar a fluidificar la mucosidad, pero la mayoría se basan en la introducción suave de suero fisiológico por la fosa nasal para irrigarla y arrastrarla hasta que el niño la expulse por la propia nariz o por la boca.

Si el niño no tiene mucha mucosidad o no es muy densa, puede que baste con introducir unas gotitas de suero por ambos orificios nasales, y si no es así, hay que liberar ligeros chorritos de suero en las fosas nasales. Lo importante es eliminar el moco de la nariz y que pueda respirar bien. A eso ayuda que los padres nos mostremos confiados en lo que hacemos, para darles seguridad. Y también podemos facilitarlo calentando antes un poquito la jeringa o el frasco con el suero. Cuanto más cómodos se sientan más quietos se estarán.

Como retirar los moquitos

Una vez acabada la humidificación nasal, no utilizaremos de entrada el aspirador nasal, ya que el organismo tiene sus propios mecanismos naturales para expulsar la mucosidad y conviene dejar que actúen.

El aspirador lo utilizaremos solo cuando la mucosidad sea tan densa que los mecanismos naturales no puedan con ella o bien no resulten suficientes, o cuando comprobemos que los lavados con suero para humedecer la mucosidad son insuficientes para que la nariz del bebé o del niño quede limpia y pueda respirar bien a través de ella. Solo en esos casos es aconsejable.

Los aspiradores nasales más recomendables actualmente son los denominados tipo boquilla, ya que podemos controlar la succión del aspirador con la propia boca. En cualquier caso la succión debe ser suave para que resulte segura y no lesione el oído.

Una vez utilizado el aspirador nasal conviene que desechemos inmediatamente el filtro utilizado y lavemos y sequemos bien el resto del mecanismo.

Si no nos sentimos seguros con ningún procedimiento de higiene nasal probado en casa, siempre podemos acudir a la enfermera pediatrica para que nos enseñe cómo realizar un buen lavado nasal efectivo y seguro.

Podemos realizarla siempre después del baño, ya que en ese momento la mucosidad esta menos seca por el vaho que ha desprendido el agua caliente utilizada.